Las diez claves del Camino de Santiago, por Fernando Santos Urbaneja
Las diez claves del Camino de Santiago, por Fernando Santos Urbaneja

Este jurista, músico y escritor publica su primer libro revelando algunos de los secretos de esta ruta santa a Compostela.

Camino de Santiago en 2020 - EFE

El Camino de Santiago es como un imán difícil de escapar para el que lo prueba. Lo sabe bien el fiscal palentino Fernando Santos Urbaneja porque desde pequeño sus padres le enseñaron a guiar al caminante, darles agua y sustento si era necesario cuando llamaban a la puerta de su casa. Conocedor de cada piedra, descanso, posada y poste de estas rutas acaba de lanzar al mercado su primer libro que recoge su alma jacobea bajo el título «Diez ideas sobre el Camino de Santiago», con la editorial Cajóndesastre.

El prólogo del libro llega de la mano del ex ministro Marcelino Oreja, -amigo del escritor y amante de estas rutas jacobeas- recuerda que Santos Urbaneja destaca que existe un modo de existencia que es como un transcurso vital, marcado por la experiencia diaria de lo divino cuando se recorren los Caminos. «Eso es lo que podríamos llamar el ser de Compostela. El Camino hizo posible el entendimiento más allá de las fronteras en un tiempo difícil y de peligrosa comunicación individual y aún colectiva», añade en su prólogo.

En palabras de Santos Urbaneja a ABC, este libro «contiene la esencia de mi alma jacobea que emerge desde mi primera infancia, asociada al Camino Francés, al paso por Carrión de los Condes y por mi casa, de los entonces no muy numerosos peregrinos».

La vida, muchos años después, lo trajo a Córdoba, donde ejerce como fiscal delegado en materia de Mayores y Discapacidad de Andalucía. Un lugar que califica de «emblemático del Camino Mozárabe».

1-Aspectos históricos del Camino

En este capítulo, Santos Urbaneja se esfuerza por determinar cuánto de mito, cuánto de historia, cuánto de ciencia hay en el Camino de Santiago. Su texto fundamental, el «Codex Calixtinus» está escrito (1135-1153), cuando el Camino gozaba ya de una extraordinaria vitalidad, más como necesidad de dotar de explicación a la peregrinación jacobea que de alentarla.

2- El Camino y los Caminos

El segundo bloque de este decálogo aborda que El Camino como concepto es solo uno, el Camino como trayecto admite distintos trazados entre los que destacan los históricos (Primitivo, Francés y Mozárabe) y los de reciente generación.

3-¿Por qué hacer el camino?

El libro de Santos Urbaneja recoge en este apartado cómo en el Medievo el ingrediente religioso-espiritual estaba en la raíz de la decisión de todo peregrino, salvo que fuese impuesta como castigo por la comisión de determinados delitos. En la actualidad, cuenta este fiscal, la motivación es plural, la curiosidad, el deporte, el ocio activo. Lo más admirable es que si se le da oportunidad y tiempo el Camino cala en el caminante, en algún modo «descoloca» (te pasa a la otra orilla), en algún modo «descarrila», depende mucho de lo herido que se entre en él.

«Suelo decir que los efectos terapéuticos del Camino se advierten mejor en los «enfermos”, en el sentido etimológico del término “in-firmus”, esto es, que carece de firmeza o convicciones», recuera este amante del Camino de Santiago.

4-El peregrinoy sus ritos

El peregrino que caminaba a Santiago desde la vieja Europa (El Camino era el Erasmus de la Edad Media) se enfrentaba a un conjunto de peligros y adversidades; A la escasez, a la enfermedad, a los bandidos, a la soledad, a los fenómenos meteorológicos.

La probabilidad de que llegase a Santiago y regresase vivo a su punto de partida hubiese sido prácticamente nula si no hubiese puesto bajo el escudo protector de una potente coalición, la del poder espiritual del Papa y la temporal de los Reyes. Ello dio lugar a un conjunto normativo transfronterizo (Derecho del Peregrino) germen del futuro Derecho Internacional. En la medida que es un derecho protector del «extraño», del «vulnerable», puede considerarse una referencia en la historia de la conquista y respeto de los Derechos Humanos.

El Derecho es un poder simbólico que de los símbolos se sirve, cuenta Urbaneja. «Era preciso identificar a primera vista al peregrino por su vestimenta y atributos (Capa, morral, bordón, calabaza, etc…) y dotar su salida y recorrido de ritos que publicasen su carácter “sagrado” (Credencial, bendición de salida, bendiciones y hospedaje durante la peregrinación)», añade.

5-El marco y los símbolos

El peregrino, en el exterior, convive con lo que cambia (el paisaje, las estrellas, las gentes del Camino) y con lo que no cambia (Los cruceiros, los arcos y puentes medievales, las imágenes del apóstol, más recientemente, las flechas amarillas).

Portada del libro de Santos Urbaneja de la editorial Cajóndesastre - ABC

6-Camino interno y Camino externo

El Camino externo y el interno son a juicio de este escritor, las dos caras de una misma moneda. El modo en que se relacionan es algo que solo sabe cada caminante. Este punto aborda cuestiones como ¿Quién puso más? ¿Quién hizo más por quien? ¿El Camino o el caminante?

7-La llegada a Santiago

En el Monte del Gozo. ¡mezcla de éxtasis y melancolía!, recuerda este capítulo. Muchos peregrinos prefieren el Camino a la Posada. En cualquier caso, el apóstol aguarda ahí abajo, casi se le puede tocar. La llegada al templo está jalonada de ritos (los croques, la abrazá, la quema d,harapos, la Compostela, en su caso la prolongación a Finisterre).

8-Llegada al punto de partida

Puede decirse que es la etapa más olvidada del Camino, precisamente porque es de vuelta. Sin embargo tiene autonomía y significado propio. El peregrino que camina por el mayoritario Camino Francés, siguiendo la ruta del sol, lo hace pisando su sombra. El que vuelve, en cambio, lo hace dejando su sombra detrás. Es un peregrino «gozoso e iluminado». Sus símbolos lo delatan, la vieria o concha jacobea, recogida en Finisterre, las vestiduras blancas y nuevas.

En el Medievo, a su regreso el peregrino será recibido en su localidad como un ser sagrado. Durante años, en la fragua, en el campo, contará mil veces los avatares de su viaje. Muchos eran amortajados con su capa, en la certeza de que aquél al que un tan lejano como venturoso día abrazaron en Compostela, saldría a su encuentro en la otra orilla. «Este mundo es camino para el otro que es morada sin pesar», recoge el libro.

Actualmente la vuelta está desprovista de penalidades (casi nadie regresa andando) pero la impronta del Camino permanece Lo normal es que produzca «reajustes» que quedan anclados en el consciente y/o en el subconsciente y una especie de «voz interior» que pide volver al Camino. Por eso casi todos los peregrinos quieren volver y muchos lo hacen.

9- Resurrección y mantenimiento del Camino

Los siglos XII-XIII vieron el cénit del Camino. La vieja y cristiana Europa peregrinaba en masa a Compostela construyendo al tiempo una identidad común “Europa se hizo caminando”. Este capítulo de Santos Urbaneja cuenta que después todo fue malo; Las pestes (S XIV), el desgarrador cisma protestante y las guerras de religión (S. XVI-XVII), la Ilustración (S. XVIII), la revolución industrial y el proletariado (S. XIX), Dos Guerras Mundiales (S. XX). El Camino fue cayendo paulatinamente en el olvido.

La más reciente resurrección se produjo al final de la década de los ochenta a impulso de; Un Profeta (Elías Valiña); Un político clarividente (Marcelino Oreja); Un organizador (Ángel Luís Barreda) y un Papa (Juan Pablo II)

Más allá de las «estructuras» políticas (Xacobeo) y religiosas (Cabildo de la Catedral de Santiago), hoy el Camino se mantiene por el trabajo continuado de las Asociaciones y Federaciones de Amigos del Camino de Santiago, de la Hospitalidad y la implicación de bastantes parroquias y monasterios.

10-¿Qué se puede mejorar del Camino?

En algunos tramos, en algunos momentos del Camino Francés se produce una masificación que disuade al peregrino que busca soledades. Afortunadamente podrá elegir otros muchos trayectos para caminar consigo mismo. Dado que el Camino transita, en España, por diversas Comunidades Autónomas, sería bueno avanzar en la coordinación interinstitucional.

Igualmente sería bueno cuidar mucho al peregrino que llega a Santiago, facilitándole la realización de sus ancestrales ritos.

Por lo demás, el Camino tiene buen pronóstico. Mientras haya dolor, incertidumbre y desaliento, habrá peregrinos. Ello unido a los que caminan en plenitud de vida e ilusiones.

Lo importante es dar el primer paso.

Quien se queda renuncia al gozo cierto

de vivir la sorpresa y la aventura

Da razón a la vida, dale altura,

abierto al cielo, el corazón abierto.